Invertir en ti mismo implica priorizar tu salud, educación y bienestar emocional, aunque esto requiera sacrificios. Mejorar tu condición física, adoptar hábitos alimenticios saludables y buscar guía espiritual son aspectos esenciales. La educación financiera también es clave, ya que una mala gestión del dinero puede llevar a la ruina, como demuestra un caso ejemplar.